La moda de correr descalzo o con calzado minimalista

Correr Descalzo

El running gana adeptos a diario y últimamente una de las tendencias que más crece es la de correr descalzo, el conocido como barefoot running, y también correr con zapatillas minimalistas. Sobre estas modalidades hay opiniones a favor y en contra.

A medida que aumenta el número de runners, las marcas se esfuerzan por adaptarse a las necesidades de los distintos tipos de corredores, y evidentemente mejorar técnicamente el calzado es uno de sus objetivos. Cada corredor, explican los expertos, necesita un tipo de zapatilla adecuada a su tipo de entrenamiento, su peso, su estatura, el terreno por el que corre y otras características. Las zapatillas minimalistas han llegado al mercado con la intención de quedarse.

Este tipo de zapatilla, que es lo más parecido a correr descalzo, cumple dos objetivos básicos: proteger el pie de los objetos del camino y de las inclemencias del tiempo, nada más. Son una especie de segunda piel y cada vez más marcas sacan sus modelos minimalistas para aquellos que quieren vivir una sensación diferente a la hora de practicar running.

Señalan algunos estudios, que los pies del hombre están diseñados para caminar y correr descalzos, tal y como se hacia en el inicio de la humanidad, de ahí que sea viable correr con este tipo de calzado. Sin embargo, aquellos que están en contra de esta modalidad, señalan que este tipo de zapatillas no protege suficientemente las articulaciones que sufren mucho más al impactar con el terreno durante la práctica deportiva.

Otros estudios, sin embargo, refuerzan la idea de que correr descalzo o con este tipo de calzado es más beneficioso para nuestro cuerpo y puede ayudarnos a evitar lesiones. El calzado minimalista ayudaría a evitar apoyar el talón en primer término reduciendo así el impacto q

La revista Nature ha publicado un estudio realizado por expertos en biomecánica sobre este asunto. Para empezar señalan, que cuando se corre descalzo el primer apoyo no es el talón, sino la parte media o frontal del pie, con lo cual los corredores descalzos apenas tienen impacto. Al menos éste es mucho menor que el que sufren los que corren apoyando el talón en primer lugar, lo que en principio podría ayudar a evitar lesiones, siempre en teoría.

El estudio señala que “aquellos que corren usando este tipo de apoyo, típico de los velocistas que van descalzos o con zapatillas de suela muy fina, necesitan tener una musculatura más fuerte en el pie y la pantorrilla pero evitan el incómodo y potencialmente dañino impacto, incluso al correr descalzos sobre superficies duras”.

El consejo, a pesar de los pros y los contras, es consultar siempre con un especialista.